Equipo de Investigación: Aceite de palma

¡Buenos días a todos!

Os escribo mientras voy en el metro de camino a la academia.

Ayer estaba viendo la tele y haciendo zapping apareció el programa de Gloria Serra, “Equipo de Investigación”, hablando sobre el aceite de palma. Es un programa que siempre me ha entretenido, a pesar de que a veces haya que ir con cautela creyendo lo que se dice en él, y ayer no fue una excepción, desde un punto de vista médico y científico. Por eso, me he decidido a hacer esta entrada.

En dicho programa hablaban de los efectos adversos de este aceite a nivel nutricional. En ese aspecto, todo correcto. Salió una médica endocrinóloga diciendo que es un aceite con más grasas saturadas, aquellas que contribuyen en más medida a las enfermedades cardiovasculares, y otros problemas que mencionaron, como la obesidad (infantil, sobre todo) y el Síndrome Metabólico. Todo correcto en esa sección, porque también se dejaron claros los motivos por los que se usa tanto en la industria alimentaria: su bajo precio, textura y potenciación del sabor. Características que, por otra parte, son comunes a otras grasas, con lo que creo que el motivo imperiante para su uso es meramente el precio: es indudablemente más barato que el aceite de oliva, por ejemplo, que es más cardiosaludable.

Como digo, hasta el momento estaba bastante contenta con la información que se estaba dando. Pero entonces comenzó el amarillismo. Empezaron a hablar de otros usos no alimentarios de ese aceite, como la cosmética o los productos de limpieza. La verdad es que no sabía que un friegasuelos podría contenerlo, pero sinceramente, me da igual. Y ahora explico por qué:

El aceite de palma NO tiene efectos perjudiciales conocidos usándolo a otros niveles, o lo que es lo mismo, sólo es perjudicial a nivel cardiovascular al consumirlo en exceso. Como cualquier carne roja o producto animal graso, como un embutido o unos callos con chorizo. A nivel cosmético NO tiene ningún problema conocido. De hecho, por citar un ejemplo, el aceite de coco tiene el mismo problema que el de palma con las grasas saturadas y sin embargo nadie cuestiona su uso en mascarillas capilares o cremas corporales hidratantes. Al contrario, si un producto lleva aceite de coco, es un top en ventas.

Así pues, opino que no hay que entrar en alarmismos, pero sí ser conscientes de que su uso abusivo en la industria alimentaria no está siendo precisamente bueno para los consumidores, sino sólo para los bolsillos de ciertos individuos y empresas. De ese modo, creo que lo más razonable sería la regulación de su uso, restringiéndolo sobre todo en alimentos infantiles o aquellos productos más susceptibles de ser consumidos por ese sector de la población. Y como en todo, un poco de sentido común y no abusar de ciertos productos y llevar una alimentación variada y completa, que al final es la única garantía de no abusar de nada y obtener nutrientes de todo tipo, evitando carencias.

¿Qué opináis vosotros del tema? Dejad vuestros comentarios 🙂

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