Las Navidades Míricas (2): Nochevieja – Año Nuevo

¡Buenas tardes a todos, y feliz 2018!

Parece mentira: hace nada estaba empezando a estudiar, y ahora queda apenas un mes para el soñado y a la par temido examen: el MIR. Mucha gente incluso hace cuentas atrás, día por día. Yo, sin embargo, creo que es mejor no contar los días o semanas. Va a acabar viniendo igual, y si me pongo a contar me da la sensación de que la espera se me hará más larga. Y la verdad, prefiero la sensación de sorpresa a medias cuando ves que por fin ha llegado.

Os traigo hoy el segundo capítulo de las Navidades Míricas, hablando de la Nochevieja y el día de Año Nuevo. La verdad, no ha estado tan mal. Como todo, depende de las cosas que suelas hacer cada año: si eres muy de salir hasta el amanecer del día siguiente pues te sabe a poco una Nochevieja donde no puedes hacer eso porque hay que descansar para estudiar, pero si no, tampoco hay tanta diferencia. Al final, depende de la situación y gustos personales de cada uno.

En mi caso, ha estado bastante bien. Los días previos a la Nochevieja ni siquiera sabía si iba a salir o no, porque por mucho que yo esté opositando no soy la única estudiando: tengo amigas en la Facultad que en enero tienen su periodo de exámenes y están bastante pringadas también, la verdad sea dicha. Al menos, en su caso, la clausura es más breve. Al final sí que salí, con un plan que se gestó directamente el mismo día de Nochevieja porque why not? 

 
La noche empezó normal: cena en casa con mis padres, mi hermana, mis tíos y mi pareja, todo correcto (y muy bueno, por cierto). Cristina Pedroche haciendo una particular y acertadísima reivindicación en contra de la Violencia de Género, y finalmente las Campanadas. Eso sí que fue gracioso: no tuve otro momento mejor para ir al baño que dos minutos antes de las 12 de la noche, así que me tocó salir corriendo de allí hacia el comedor. Llegué, me senté en la mesa corriendo, a tiempo de coger la primera uva antes de haberme sentado del todo, y sorprendentemente fue uno de los pocos años en que no se me han ido acumulando las uvas en la boca hasta casi el ahogamiento. Espero que sea una buena señal (por favor, mi plaza MIR, 2018, respétamela, ¿vale? no seas tan malp*rido hijuep*ta como el año 2017, gracias).
Después, ya vino la salida nocturna. Pubs, ida y vuelta en coche (¡gracias, Zilbad!) y volver algo tarde pero no demasiado. O bueno, igual sí, pero mi academia tuvo a bien hacerme estudiar durante el día de Nochevieja para tener Año Nuevo libre y poder dormir. Aunque no dormí mucho porque en cuanto entra algo de luz por la ventana me despierto, pero tampoco acuso mucho la falta de sueño en general.
Año Nuevo fue más calmadito: por la tarde con las amigas, por la noche a cenar en pareja, y a dormir a una hora bastante más razonable… que hoy sí toca volver al estudio. Infecciosas, esa asignatura que no me ha gustado nunca jamás de los jamases, hasta ahora.
En la siguiente entrada os contaré el tercer episodio de la trilogía de Las Navidades Míricas, hablando de la Noche de Reyes. Aunque en principio se avecina mucho más tranquilo porque, oh, sorpresa, el viernes tengo simulacro.

Un comentario en “Las Navidades Míricas (2): Nochevieja – Año Nuevo

  1. Pingback: Mi experiencia con la academia MIR | La Bata de Azahara

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