Lo que se aprende durante la preparación del MIR

¡Buenas a todos!

Hoy quería contaros, tras un tiempo de desconexión post-MIR, cosas importantes. Normalmente en Internet, en las Facultades, en las charlas de las Academias, se habla sobre los aspectos técnicos de la preparación pero no sobre otras cosas que se aprenden en este periodo, igual de importantes o más.

En mi caso particular, tras haber acabado esos meses de estudio y tras un par de semanas de descanso, puedo ir extrayendo conclusiones interesantes cuando miro atrás y pienso en todo lo sucedido desde sexto.

A ver si me queda bien, porque he tenido que reescribir la entrada ya que Blogger ha tenido a bien no guardar el borrador:

1) Aprovecha el tiempo libre haciendo cosas que te gusten y apetezcan de verdad: muchas veces nos encontramos accediendo a planes con familia o amigos que no nos gustan, y por no tener alternativas que ofrecer, o que les gusten a esas personas, callamos y asentimos, accediendo a hacer lo que los demás quieren. Error. No sabes si en un futuro te vas a encontrar en una situación en la cual vas a disponer de poco tiempo para ti misma/o, así que es mejor sugerir otra cosa y, si no es de su agrado… Quizá sea buena idea plantearse si no vale la pena no ir por una vez, y hacer otras cosas que te llenen más. Este aprendizaje es para mí personalmente de los más importantes, porque tengo cierta tendencia a acceder siempre a hacer lo que los demás quieren, dejando mis propias apetencias aparte, y esto pasa factura a la larga. Y esa factura, ¿quién la va a pagar? pues obvio, una/o misma/o, teniendo sensación de perder el poco tiempo que se tiene.

2) Fíjate en las acciones de las personas, no en lo que dicen: está claro que esto es algo obvio, y en verdad no lo he aprendido ahora. Pero soy una persona que tiende a cuestionarse muchas cosas, y este periodo me ha confirmado que ese es uno de los pocos dichos que se cumplen con rigor en la realidad. Las personas que te apoyan de verdad van a demostrarlo con acciones, no con palabras. Fíjate entonces en lo que hagan, no lo que digan. Muchos de mis compañeros de oposición, y muchos de los que hoy día ya son residentes, pueden contar por experiencia personal o de otros compañeros, que en la época de estudio MIR se rompen relaciones tanto de amistad como de pareja. Sí, sucede. Por suerte no ha sido mi caso, pues todas mis relaciones interpersonales son hoy mucho más sólidas que nunca. Los hechos que he observado me han reafirmado, una vez más, que soy afortunada de tener a la gente que tengo a mi alrededor. Así que si tú, lector/a, durante la preparación tienes alguna pérdida amistosa/de pareja, aunque sea duro, sigue adelante, lucha por tu plaza. Sé que son situaciones difíciles y que el malestar y decaimiento son fuertes, pero pasará. Y entonces verás que lo que en un principio fue una pérdida en realidad es quitarte de encima una persona que no te convenía porque realmente no le importabas lo suficiente. Por duro que suene. Y que al final, quien sale ganando, eres tú.

3) Tu mente puede ser tu mejor aliada pero también tu mayor enemiga: durante el estudio en esos meses el estado de ánimo oscila en un vaivén constante. Es natural, el cansancio tiene el enorme poder de modular tu ánimo y tu manera de ver las cosas. Según avance el día vas a ver que, con gran probabilidad, pequeños contratiempos pueden desestabilizarte mucho sin ser realmente tan importantes. Pero es que tu desgaste mental acumulado por meses te va a hacer verlo así. Así que fíjate en cómo tu estado de ánimo oscila día a día, y durante la semana. Esto en concreto a mí me vino muy bien, porque aprendí cómo los hechos que desde fuera ocurren me afectan, el poder e influencia que tienen sobre mí en función de cómo de cansada o descansada esté. Y aprendí algo muy importante y que creo que para el futuro profesional es muy importante: detectar cuándo estoy al borde de mi tolerancia. Así, puedo tomarme un descanso en el momento justo, y evitar acabar quemada, mejorando mis resultados en la prueba. Como siempre, la prevención es el mejor arma.

4) Sé agradecida/o: este punto conecta directamente con el punto 2. Piensa, lector/a, que mientras tú estás peleando tu batalla personal contra los manuales de la Academia y desgastándote mentalmente, tu humor no es el habitual, es mucho más lábil, más irritable. Aunque creas que no. Aunque no lo percibas. Y la gente que realmente te aprecia está durante ese tiempo también haciendo el esfuerzo extra personal por tener más paciencia, entender tu situación, y hacerte sentir mejor en la medida de sus posibilidades. A veces aciertan con la manera de lograrlo, a veces no, pero sus intenciones son evidentes. Así que, cuando hayas acabado de estudiar, devuélveles todo lo que te han dado. Hazles saber que aprecias su pequeño esfuerzo personal, su apoyo durante estos meses. Que te has dado cuenta de ello aunque no lo pareciera y que ha sido importante para ti. Es de bien nacidos ser agradecidos, y en este caso, también ayuda a afianzar esas relaciones que son las que realmente valen la pena: las que tienes con quien se queda contigo en las malas, no sólo en las buenas.

Pues bueno, mis principales reflexiones son esas. Seguro que si le preguntáis a cada opositor, tiene las suyas propias, personales. Y seguro que se saca algo de ellas. Así que, compañeros, os animo como siempre a comentar por aquí qué habéis aprendido durante la oposición, y qué podríais comentar a los compañeros que se presenten en el futuro.

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