Las guardias locas

¡Buenas tardes a todos!

Antes de nada, disculpas por la ausencia. Ahora, en cuanto empiece a escribir todo lo acontecido en este tiempo, vais a entender perfectamente cómo es que he tardado tanto en escribir.

Por una parte, al fin, ¡Me he mudado! Ahora estoy viviendo con mi pareja en una casita a las afueras, bastante tranquila. Tiene faena por hacer, hay que comprar algún mueble, pero está bastante bien y no sabéis lo que se agradece no tener muchos vecinos cuando se vuelve de guardia. Se duerme de bien… La verdad es que estoy bastante contenta con esto, llevaba meses esperando para que llegara el momento 😊

(La verdad, la única cosa que da pena es no poder aprovechar la piscina que tiene hasta el siguiente verano, tal y como ha salido de lluvioso el mes de septiembre… Pero con el jardín y la mesa de Ping Pong hay para rato 😉)

Por otra parte, quiero aprovechar un párrafo de esta entrada para felicitar a una de mis amigas, que ha sido madre este mes también, y está ilusionadísima con esta nueva vida que ha traído al mundo. Ha sido una niña, sana, y todo el proceso ha salido bien, y a gusto de los padres. Así que ¡mi más sincera enhorabuena desde aquí!

También quería comentaros, al margen ya de los aspectos personales, el ajetreo de guardias que he llevado. Y es que he encadenado un viernes, un sábado y otro viernes, así seguiditos, de guardia. Sí, estoy escribiendo saliente de guardia, pero es que si no, ya es demasiado tiempo sin actualizar por aquí. Y esto me lleva a contar lo vivido en la última guardia, que ha sido en el área (la parte de las camas en Urgencias, donde ponen a los más graves, en principio). Y es que esta última guardia ha sido una de cal y otra de arena. Por un lado, he tenido un caso bastante triste: un señor con ictericia y dolor en hipocondrio derecho al cual, en base a las analíticas, le solicitamos una ecografía, y descubrimos unas metástasis hepáticas múltiples de primario desconocido. El hombre era anciano, pero su reserva funcional era aún buena, y no tenía un mal estado general. Es un mazazo en la cara descubrir eso, y tener que pensar qué les dices a los familiares y al señor para explicarles que va a ingresar para completar estudio, sin usar la palabra “cáncer” porque, entre otros motivos, el adjunto te ha dicho que no se la digas “aún”. Que se lo pintes un poco oscuro para que cuando les digan el diagnóstico definitivo ya se lo vieran venir, pero sin darlo por sentado aún, precisamente por la ausencia de tumor primario.

Por otro lado, he tenido una paciente que nos ha dado la anécdota de la guardia. Una mujer de Sudamérica que los del SAMU se encontraron bebida en la calle y la trajeron. En resumidas cuentas, la chica decidió levantarse de la cama y, al no poder quitarse la vía, llevarse el gotero consigo, hasta alcanzar una silla de madera al lado de la cama de una paciente con esquizofrenia, donde se sentó, se bajó las bragas y se meó, cual váter.

Yo no sé cómo lo hago, que siempre me toca las cosas raras a mí 🙃

En fin, por el momento poco más que contar. Me dispongo a seguir descansando y aprovechando el finde, que me lo he ganado.

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