¿El Síndrome del “text neck”?

¡Hola a todos!

Hoy traigo una pequeña entrada más para la colección de #InformaciónAlPaciente que inicié hace apenas un mes en este blog, pero que creo que puede ser útil para cualquier persona o profesional de la salud.

Ahora que estoy rotando en Neurología, veo muchos casos de cefaleas tensionales, al margen de las migrañas, por supuesto. Y en muchos de los casos se cumple que las personas que lo padecen tienen a) mucho estrés, b) un trabajo que implica largas horas con el pc y/o smartphone o c) ambas a la vez. Es ese típico dolor de cabeza de baja intensidad pero persistente, usualmente de cervicales y frontal, a veces irradiado por espalda/brazos, y que aparece hacia la tarde/noche. Este tipo de dolor viene estrechamente relacionado con la sobrecarga de la musculatura cervical e incluso la contractura cervical que se puede llegar a desarrollar. Así que, como es de esperar, a esas personas que nos llegan a consulta con una frecuencia elevada de cefaleas tensionales se les instruye en una serie de ejercicios de relajación de la musculatura del cuello que pueden venir bien para evitar tantos episodios de dolor. Por supuesto, si es preciso se pone tratamiento farmacológico preventivo (no es exclusivo de las migrañas) pero siempre hay que empezar por lo más sencillo: corregir la postura y trabajar estos pequeños ejercicios, que hoy os voy a explicar con la imagen que he extraído de este artículo.

Podéis encontrar más información en el link que os he dejado en el párrafo superior. Os llevará a mi fuente de información para crear esta entrada 😉

Empezaremos por el ejercicio de arriba del todo, a la izquierda, después el de abajo, y así sucesivamente siguiendo la numeración de la imagen.

El primer ejercicio se realiza con una silla o taburete que nos permita apoyar bien la espalda en la pared. Como nos indica el dibujo, el objetivo es realizar repeticiones donde subiremos y bajaremos la cabeza suavemente (más aún si hay contractura cervical, donde habrá que ir con sumo cuidado para no hacernos daño). No hay prisa a la hora de hacer estos ejercicios, cada persona a su ritmo. Lo importante no es ir ágilmente, ¡es hacerlos!

EL segundo icono nos indica el siguiente ejercicio a realizar. En la misma silla o taburete, sin mover la cabeza, nos encogeremos de hombros y relajaremos sucesivamente, a las repeticiones indicadas en cada caso.

¡Ojo! Los siguientes ejercicios, en la imagen numerados del 3 al 7 (ambos inclusive) NO DEBE hacerlos nadie que tenga vértigos, porque los pueden provocar. Queremos relajar y ejercitar el cuello, ¡no poner enferma a la gente! Las personas con vértigos harán el primer ejercicio y el segundo, y pasarán directamente al octavo de la imagen. Por eso, los voy a escribir en cursiva para evitarlos en estos pacientes.

Tercer ejercicio: tenemos que llevar nuestra barbilla al pecho, acercarnos lo más posible hasta tocarlo, o casi tocarlo si no llegamos. Y después, mantener un poco y finalmente volver a la posición inicial, con la cabeza recta.

Cuarto ejercicio: idéntico al anterior, solo que en este caso en lugar de flexionar la cabeza al máximo lo que haremos será extenderla al máximo, llevándola hacia atrás todo lo que podamos.

Quinto ejercicio: vamos a tocarnos los hombros con la barbilla. Primero hacia la derecha, luego hacia la izquierda, y después nos quedamos en posición neutra, mirando al frente.

Sexto ejercicio: vamos a tocarnos los hombros de nuevo. En este caso, en lugar de tocarnos con la barbilla como antes, lo haremos con la oreja del lado correspondiente. Derecha, izquierda y finalmente posición neutra. ¡Es el mismo giro de cabeza que haría un perro pequeño cuando su amo le habla y quiere mostrar atención!

Séptimo ejercicio: giramos la cabeza en el sentido de las agujas del reloj. Debemos hacerlo despacio, varias repeticiones en sentido horario, y después al revés, en sentido antihorario.

Ahora sí, este ejercicio y los que quedan ya los puede hacer cualquier persona: este octavo ejercicio es sencillo, simplemente nos cruzaremos de brazos con un antebrazo encima del otro (derecho sobre el izquierdo, por ejemplo) y deshacemos el cruce de brazos. Todo esto estando de pie. Repetimos varias veces alternando el antebrazo que colocamos arriba.

¡Y último ejercicio! Tenemos que colocarnos de pie y echar los codos hacia atrás con los brazos flexionados, como vemos en la imagen. Los echamos hacia atrás lo máximo posible, y volvemos a la posición original.

Bueno, ¡espero que este recopilatorio de ejercicios os haya sido útil! Bien para practicarlos vosotros después de tantas horas de estudio o de guardia, bien para vuestros pacientes, familiares o amigos. Y por supuesto, no os olvidéis de seguirme en RRSS para futuras publicaciones, preguntarme lo que queráis sobre la especialidad, dudillas de salud o cualquier cosa en que os pueda echar un cable. A cambio solo os pediré unos likes y compartir 😉

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios .