Día Sin Humo #StopTabaco

¡Buenas a todos!

Como deduciréis del título de la entrada, esta semana del 27 de mayo al 2 de junio es la Semana sin Humo, en el contexto de una campaña contra el uso de tabaco.

A estas alturas creo que sobra decir todas las desventajas del consumo de tabaco (y otras sustancias inhaladas, ¡ojo!): desde el daño a los pulmones de forma directa como el aumento del riesgo de padecer cáncer de pulmón, vejiga, boca, labio, faringe… Además del gasto económico que supone. La verdad es que como nunca he fumado, no tengo idea de cuánto cuesta exactamente un paquete de tabaco, pero nadie diría que es barato, desde luego. Y si sumamos cajetilla a cajetilla, imaginad el dinero al mes.

Precisamente por todo eso, he pensado que era buen momento para dedicar una pequeña entrada al tabaco, y cómo ayudar a nuestros pacientes y familiares o amigos a dejar el hábito. Sea tabaco tradicional, puros, tabaco de liar, shisha, o cigarrillos electrónicos (porque amigos, NO, los vapers NO son inocuos).

Una de las cosas más baratas y útiles que podemos emplear es el llamado consejo breve: consiste básicamente en aconsejar al paciente que deje de fumar, por los motivos que ya conocemos. Y me diréis “sí, eso está bien, pero muchas veces es como hablar con la pared porque no hacen caso”. A ver, hay que tener en cuenta una cosa. Cuando se habla con alguien que fuma, estamos hablando con alguien que tiene una adicción. El mensaje no va a ser efectivo a la primera de cambio pero va a ir calando, y de todos los pacientes que encontremos y a los cuales aconsejemos, una proporción acabarán intentando dejarlo. Porque sí, el consejo breve es una técnica que se ha demostrado efectiva, y muy barata. Fijaos si es barata, que en realidad es gratis. ¡Y la mejor manera de conseguir resultados es empezar a aplicarla más!

Por supuesto, no nos podemos quedar con decirle al paciente “deja de fumar” y ya está. Hay que ser conocedores de los recursos que tenemos a nuestro alcance.

Lo primero, evaluación del hábito tabáquico. Esto se hace fácilmente con un test que llamamos “test de Fagestrom” . Os aseguro que el test es más fácil de pasar que de pronunciar.

Básicamente conseguimos hacernos una idea de la dependencia del paciente a la nicotina. Pacientes con una adicción severa necesitarán tratamiento farmacológico para dejarlo.

Además de usar este tipo de escalas, también debemos informar al paciente de que en las Unidades de Conductas Adictivas (UCAs) no solo tratan el alcoholismo, sino también la adicción al tabaco, y poseen abordajes específicos para cada paciente.

Por último, las nuevas tecnologías pueden ser nuestras aliadas. Existen multiplicidad de apps móviles tanto para Android como para iOS que pueden servir como un pequeño refuerzo. Cuando estuve rotando por Neumología vi personas que habían conseguido dejar de fumar con refuerzos de este tipo, así que por probar no perdemos nada.

Recordad siempre que dentro del proceso de deshabituación, es normal que haya pequeñas recaídas, “deslices”. Forman parte del proceso, y debemos hacer ver al paciente que no son fracasos, sino oportunidades para darse cuenta de que hay alguna parte del proceso que está fallando y debemos revisar o reforzar para conseguir el éxito.

Pues bien, hasta aquí mi pequeña contribución para esta semana. ¡Espero que os haya sido de utilidad y ayudéis a mucha gente a dejar de fumar! 😁

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