De psiquiatría y problemas sociales

¡Buenas a todos!

Tras un impass de menor actividad (causa de fuerza mayor: me he mudado a la capital y eso requiere tiempo y dar de alta internet)… ¡ya estamos de vuelta!

Durante estos meses de agosto y septiembre voy a tener el placer de rotar por la que fue mi primera opción real a la hora de escoger plaza el día del MIR, Psiquiatría. Sí, es cierto que finalmente no la escogí, y que podría haberme especializado en ella si hubiera cambiado de Comunidad Autónoma… pero por encima de la especialidad estaba, como ya dije en su momento, mi ciudad favorita para vivir. Mi familia, amistades y, sobre todo, mi pareja. Todo ello junto me da más felicidad que ejercer de psiquiatra, y el tiempo me ha dado la razón: ahora mismo tengo el firme convencimiento de que escogí la mejor opción. No hay nada más bonito que la Medicina de Familia 😀

¿Quiere decir eso que ya no me interesa la Psiquiatría? Nada más lejos de la realidad. Este rotatorio me está resultando de lo más útil, y de lo más interesante. Pero sobre todo, al igual que las consultas de Centro de Salud, me muestra la cara más humana de la medicina. Porque te encuentras historias de lo más variopintas.

Por ejemplo, recuerdo una de las primeras pacientes que vi en este rotatorio. Una adolescente, no daré más señas, que nos preguntaba cómo podía hacer para irse de la casa de sus padres. Uno de los progenitores, al parecer, era miembro de una secta (los no sé qué de la luz, no recuerdo el nombre exacto) y quería “curarla” de su enfermedad mental con rituales chamánicos… que implicaban el uso de toallitas impregnadas en sustancias sospechosas para sedarla, y tocamientos posteriores por parte de otros miembros de dicha secta. Cabe decir que revisando visitas anteriores, al parecer el propio progenitor confirmaba que pertenecía a dicho grupo sectario. Evidentemente para él no era una secta, pero la cuestión es que al menos esa parte de la historia se confirmaba.

Lo bien que funcionaría la sociedad si se tuviera en cuenta que la mayoría de casos que vemos en Salud Mental se deben a problemas sociales no resueltos…

Otra historia que recuerdo de estos apenas 15 días que llevo viendo pacientes: una señora que había sido atendida (y sigue siéndolo hoy día) por psiquiatras, y que en épocas anteriores, donde dominaba la Antipsiquiatría, había sido tratada en centros especializados donde se hacían ciertas terapias grupales. En dichos centros se consensuaba el tratamiento farmacológico a tomar, llegándose a votar (tal cual, votar) entre el personal sanitario (psiquiatra, enfermería, auxiliares) e incluso el propio paciente, antes de empezar la toma del nuevo fármaco. No quiere decir con eso que no haya que tener nunca en cuenta la opinión del paciente, claro está. Pero no es lo mismo un paciente que entiende que está enfermo, que un paciente que (por el tipo de enfermedad mental que tenga) no sea consciente de su enfermedad. Se podría dar el caso, en ese último ejemplo, de que el voto del paciente fuese el que desempatara entre tomar o no la medicación, y si el paciente decidía que no, vivía libremente sin tratamiento para su problema. Pues bien, en esta señora en cuestión aún se podía apreciar el intento de convencer al psiquiatra de subir o bajar, añadir o quitar medicación a criterio de ella, a pesar de la explicación que el psiquiatra le daba acerca de por qué tomar, o por qué no, ciertas pastillas.

Evidentemente también se ven casos de enfermedad mental sin trasfondo social que la origine. No todo son depresiones o ansiedad por problemas que la gente puede tener. Se ven bastantes casos de esquizofrenia o de trastorno bipolar, pero al contrario de lo que la gente cree, no son los enfermos más peligrosos, o con los que más cuidado hay que tener. Son personas como tú o como yo, con una enfermedad que en este caso es del cerebro (como podía ser del corazón, del hígado… separar mente y cuerpo es un sinsentido). Y como todos, instaurando un tratamiento y cumpliéndolo bien, van bien y evolucionan bien también. Alguno me podríais decir que es difícil conseguir eso porque en muchos casos cuando se detecta la enfermedad, ellos no saben que están enfermos, no se dan cuenta. Y es cierto. Pero también hay gente por ahí con diabetes, colesterol, hipertensión… tomando mal su tratamiento, o incluso no tomándolo directamente, porque se “encuentran bien”. Estas personas tampoco son realmente conscientes de lo que tienen y cómo de mal puede evolucionar sin un tratamiento adecuado. Estas cosas no pasan solo en enfermedades mentales. Pasan con cualquier enfermedad.

Bueno, me alegra retomar la actividad con el ritmo que llevaba en entradas anteriores. Espero que estéis llevando bien el verano, con o sin vacaciones de por medio y… como siempre al final de cada entrada, os pido difusión, comentar, compartir… Se abre la veda 😉

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