Terapia Electroconvulsiva (TEC)

¡Hola a todos!

Os escribo saliente de guardia y a la vez empezando mi semana de vacaciones, ¡que ya me apetecía, ya! Normalmente me reservo vacaciones para abril y octubre, así descanso justo antes de las guardias de invierno, a mi juicio las más densas, y después de las mismas. Pero me quedaban tres días por ahí sueltos y me los he puesto esta semana.

Esta semana previa antes de tener vacaciones he continuado mi rotatorio en Salud Mental, como ya sabéis. Y observé que en una de las consultas tenían impreso un tríptico con información para los pacientes sobre la llamada Terapia Electroconvulsiva (mal llamada “electroshock”). Y digo mal llamada porque ese nombre sólo contribuye a aumentar el enorme estigma que rodea a este tipo de tratamiento. Así que me he propuesto hacer otra entrada de Información Al Paciente, en esta ocasion sobre… ¡TEC!

La Terapia Electroconvulsiva (TEC de ahora en adelante) es un tratamiento para ciertos problemas psiquiátricos, depresión por ejemplo, cuando los tratamientos con fármacos no son suficientemente efectivos. Utiliza la electricidad, igual que lo harían unas palas para el corazón cuando alguien sufre una parada cardiorespiratoria. Solo que en este caso se usa una cantidad de electricidad menor. En el tríptico de la consulta explicaban que se usa lo estrictamente necesario como para encender “una bombilla pequeña de 20 watios durante dos segundos”. Me parece una manera sencilla de hacernos una idea de la potencia utilizada.

Es una terapia que no sólo se usa para las depresiones mayores que no responden a tratamiento medicamentoso; también se puede usar para el trastorno bipolar, o para algunos tipos concretos de esquizofrenia, con buenos resultados. Y que sinceramente creo que supone una oportunidad de oro para los pacientes, porque pasan de estar fatal a estar bien, sin efectos secundarios como los medicamentos pueden ocasionar. Sí, por supuesto, la TEC tiene efectos secundarios (amnesia, dolor de cabeza) pero son pasajeros y tratables.

Es un tipo de terapia que siempre ha arrastrado bastante estigma detrás de ello, y espero que después de mi explicación la veáis de otra manera. Existen múltiples manifestaciones en cine donde se relata este tipo de tratamiento de forma tétrica, e incluso se utiliza como recurso de película de terror o thriller psicológico.

La realidad es que el paciente no recuerda el momento de la descarga, porque la sedación que se aplica tiene entre otros objetivos que eso sea así. Además, es bastante gratificante ver cómo una persona, después de múltiples intentos de tratamiento con fármacos, empieza a darse sesiones de TEC y comienza al fin a mejorar. Los pacientes acaban pidiendo que sigas con la terapia, o te la piden cuando tienen recaídas, porque saben que los resultados con ella son espectaculares. Imaginaos hasta qué punto de desesperación puede llegar una persona con una depresión mayor, por seguir el ejemplo del principio, cuando empieza a tomar fármacos y fármacos y sigue igual de mal. Y la enorme gratificación y sobre todo ALIVIO cuando finalmente empiezan este tipo de tratamiento y les va bien. Al fin, algo que les saca de su desesperanza y su malestar.

Pero ahora estaréis diciendo… Vale, bien. Pero, ¿cómo se realiza entonces la TEC? Pues bien, el tratamiento entero consta de varias sesiones, más o menos según el paciente requiera, con una descarga por sesión. Para dar la pequeña descarga en que consiste la TEC, primero se explica a la persona que no ha de comer ni beber desde las 12 de la noche del día previo, para mantenerse en ayunas toda la noche y llevar a cabo la técnica por la mañana a primera hora. A la mañana siguiente, lo primero es monitorizar al paciente: se registran las ondas cerebrales con un electroencefalograma (EEG), así como se realiza otro registro del corazón, el electrocardiograma (ECG). Una vez preparadas estas dos cosas (los dos registros se mantienen durante todo el procedimiento), a continuación se realiza una preoxigenación. Esto quiere decir que se le pone al paciente una mascarilla durante unos minutos con oxígeno extra. Tras unos minutos se le retira, y se inyecta medicación anestésica en una vena del brazo. Esto es lo que llamamos sedación, lo mismo que se hace cuando a una persona se le va a hacer una colonoscopia pero dicha persona no quiere enterarse del procedimiento. No es una anestesia general, simplemente se deja a la persona medio dormida. Y cuando ya está medio dormida es el momento de aplicar esa pequeña descarga con el correspondiente aparato preparado para ello. La descarga provoca unas convulsiones, que duran unos segundos, y así se termina dicha sesión de tratamiento. Cuando se pasa el efecto de la sedación, el paciente ya no está en el quirófano (porque sí, la TEC se hace en quirófano) y no recuerda la descarga.

Así que lectores, ya sabéis. Se suele decir que la realidad supera a la ficción, pero no siempre es así. En muchas ocasiones es la ficción la que distorsiona la realidad, y vale la pena conocer un poco más para poder ver hasta dónde llega la verdad y hasta dónde la imaginación.

Espero que os haya resultado interesante la entrada y ya sabéis, cualquier duda o comentario podéis dejarlo por aquí abajo. Podéis también seguirme en RRSS y estar al tanto de lo que vaya subiendo en ellas y por el blog.

¡Hasta la siguiente entrada! 😉

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