¡Voy a un juicio! (Como público)

¡Hola a todos! ¡Y que no cunda el pánico!

Lo que he escrito en el título es verdad, esta semana he estado como público en un juicio. ¿Que cómo es eso? Sencillo: uno de los psiquiatras con los que estoy haciendo mi rotatorio de Salud Mental es también perito, y por tanto en muchas ocasiones le llaman para juicios donde se decide si se conceden ciertos niveles de incapacidad laboral a un paciente o no, en base a la información médica necesaria disponible.

En este caso, se trataba de uno de tantos juicios que se celebran a diario en relación a esas incapacidades laborales que se conceden a personas que, sea por enfermedad mental o física, no pueden trabajar (no me gusta separar del todo cuerpo y mente, pero así nos entendemos). Por lo visto, hay dos tipos de incapacidad laboral permanente (ILP): la total y la absoluta. La ILP total indica que la persona a la que se le concede no puede ejercer su trabajo habitual, por lo que deberá adaptarse ese puesto o trabajar de otra cosa. Pero sigue teniendo capacidad para trabajar, como concepto general. En cambio, la ILP absoluta implica que la persona no puede trabajar en ningún tipo de trabajo. A parte de las ILP, están las incapacidades laborales temporales (ILT), las llamadas “bajas” de toda la vida, para un tiempo determinado y, tras ello, volver.

Pues bien, en este caso se trataba de alguien a quien habían concedido una ILP total y recurrió la resolución, porque consideraba que era merecedor/a de una ILP absoluta. Y el psiquiatra actuaba como perito a favor de que se concediera esa ILP absoluta al solicitante.

Medicina y Justicia cada vez más imbrincadas… ¿Mejor o peor?

Me resultó bastante chocante cómo, en función del juicio (mi CoR y yo vimos dos) se notaba el nivel de implicación de Juez, abogado y fiscal en función de si tenían pensado de antemano la resolución del juicio, si tenían la seguridad de ir a ganar o a perder… tan variable: desde estar tomando notas en una libreta hasta estar mirando el móvil mientras otro habla. La verdad es que son situaciones que imponen aunque solo estés ahí para saber cómo funciona ese tipo de juicios, pero al ver detallitos así, le consigues quitar bastante hierro al asunto. Fue un día diferente, interesante, pero sobre todo anecdótico: nos indicaron entrar a un juicio X pensando que era el que teníamos que ver. Y finalmente resultó ser uno que nada tenía que ver con el juicio que fuimos a presenciar, de ahí el 2×1. Mi CoR y yo nos mirábamos con cara de “no entiendo nada” mientras hablaban los implicados… hasta que al acabar la sesión, salimos y nos dijeron que se habían equivocado de juicio y acabábamos de ver uno diferente por error. Pero bueno, no fue para nada inútil, también eran temas laborales y quieras que no, de eso siempre conviene saber.

En fin, me entristece que me quede poco ya de este rotatorio. El siguiente será planificación familiar, que debe ser también bastante interesante. Pero mientras tanto exprimiré las últimas gotitas de Salud Mental para sacar el mayor provecho posible 😉

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