Sin Medicina Interna no hay paraíso

¡Hola a todos!

¿Qué tal habéis pasado estos últimos días? Yo he acabado mi rotatorio por urología y ahora estoy en Medicina Interna… con una felicidad interna y ganas de trabajar que hace tiempo que no tenía 🙂

Cuando en un rotatorio estimulan tus ganas de saber, que están ahí, que no desaparecen, pero se queman… revives como persona. Cuesta menos madrugar y te esfuerzas más en tu trabajo diario. ¡La motivación refluye! Y con esa motivación de hoy os quiero hablar de uno de esos casos estimulantes que se ven en una planta de Interna como en la que estoy: el síndrome de Wünderlich.

Sí, es un síndrome con un nombre raro y difícil, pero en realidad es fácil de entender. Se trata de un cuadro clínico en el cual la persona afectada siente de repente un dolor en el lateral del abdomen, derecha o izquierda, cualquiera de ellos, en torno a la zona donde se ubica el riñón: la fosa renal. El dolor es agudo, de gran intensidad. Y evidentemente, hace que la persona acuda a Urgencias. En este caso, así fue. Pasa al área de camas/observación (según se organice el Servicio de Urgencias de cada hospital) y acaba ingresando. ¿Por qué ingresa? porque al explorarlo notamos, palpando el abdomen, una masa en la fosa renal, y porque asociado a ese dolor, aparece una anemia en la analítica (menos glóbulos rojos de los que toca) y un sangrado en torno al riñón, en el lado donde el/la paciente siente el dolor, al ver las imágenes de ecografía/TC.

En muchos casos, como los publicados hasta la fecha, o como este caso concreto que he visto, se hace una técnica de imagen llamada angio-TC, donde se puede ver el punto que sangra, y “taparlo” con una técnica que se llama embolización. A veces con eso va bien, pero hay otras ocasiones en que no queda otra que operar y quitar el riñón (nefrectomía)…

Esta imagen muestra el riñón (la cosa blanca en forma de “C” que señalan las flechas) rodeado de sangre (lo gris que hay alrededor, que ocupa medio abdomen). Extraído de este artículo.

Lo curioso de este síndrome es que no hay antecedentes de traumatismo: es decir, no ha tenido un accidente, no le ha pasado nada: empieza a sangrar aparentemente porque sí, y hay que investigar para ver por qué sangró… alguna causa ha de tener. En la mayoría suelen ser tumores que aún no se han diagnosticado y que empiezan a sangrar (hipernefromas o angiomiolipomas concretamente, son los más frecuentes). Aunque hay ocasiones en que se debe a alguna enfermedad de los vasos sanguíneos (vasculitis, por ejemplo la poliarteritis nodosa).

En fin, chicos, de momento me quedo con este caso para vosotros, ¡esperando que haya sido interesante! Podéis preguntarme cosillas al respecto (o de lo que sea) en comentarios de esta entrada, o bien por redes sociales, que ya sabéis dónde encontrarme 😉

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios .