Unidad de Hospitalización a Domicilio

¡Hola de nuevo!

Con todos los cambios entre el segundo año y el tercero de la residencia, he estado, por necesidad, algo desconectada del blog. Organizar rotatorios, guardias extra para cubrir a los R1 que aún no han entrado, guardias de especialidad… es una tarea ardua donde las haya. Más que nada por coordinar guardias y vacaciones de unos y otros, más aún en época estival.

En cualquier caso, ya estoy de nuevo por aquí, recuperando rotatorios perdidos por el COVID. Durante este mes de julio estoy rotando en la que llamamos “Unidad de Hospitalización a Domicilio” o simplemente “UHD”. Para quien no la conozca (afortunadamente), se trata de un Servicio donde se realiza un ingreso y/o seguimiento del paciente fundamentalmente paliativo en domicilio, sea por enfermedad neoplásica (paciente oncológico) o por otras enfermedades no relacionadas con el cáncer. En definitiva, pacientes crónicos, pluripatológicos, muchos de ellos paliativos, que al tener un buen soporte familiar pueden estar “ingresados” en domicilio en lugar de en un hospital (de corta, media o larga estancia).

La verdad es que mis expectativas con este rotatorio ya eran altas desde el inicio, porque absolutamente todo el mundo que había pasado por aquí me había hablado súper bien del Servicio, y todos coincidían en que se aprende mucho. Además de que se hace ameno, porque en lugar de estar en el hospital toda la mañana, vas de casa en casa y te aireas un poco más que estando entre cuatro paredes.

Para hacernos una idea, una mañana de UHD suele transcurrir de la siguiente forma: a las ocho de la mañana llego a la Unidad, nos ponemos el uniforme (antes a las casas se iba con ropa de calle, ahora por el virus vamos uniformados y con mascarillas de las buenas). Revisamos primero los pacientes que toca visitar ese día, alguna urgencia que haya surgido y que tengamos también que atender, y cuando tenemos todo listo, cogemos los maletines con las medicaciones, instrumentos, hacemos acopio de guantes y demás, y salimos a la calle.

En la puerta del hospital nos esperan los taxis que hemos pedido. Con ellos nos iremos desplazando durante la mañana a todos los domicilios que tenemos que visitar, puesto que sería imposible y no daría tiempo a verlos a todos si fuésemos andando. Además en el caso de La Fe ocurre una cosa, y es que los domicilios que cubre están literalmente en la otra punta de la ciudad.

Cuando llegas a los domicilios, la sensación es curiosa. Estás accediendo a la parte más íntima del paciente, le estás viendo en su entorno, con su familia, puedes ver cada detalle de la estancia y alcanzas a conocer la situación que vive mucho mejor que desde una consulta. Fotos familiares enmarcadas, imanes de viajes en la nevera, muebles más antiguos, más nuevos, más o menos familiares presentes, a veces asistencia en domicilio, cuidadores… incluso el barrio en que vive. Ves al paciente al 100%, no solo su dolencia. Casi puedes ver con claridad su vida pasada y cómo ha llegado a donde está. Es un privilegio. Cuando entro a una casa no puedo evitar fijarme en cada detalle, cada estatuilla de cerámica, cada libro, cada dibujo infantil realizado con cariño por un nieto a su abuelo. Y si esa sensación es habitual al acudir a cualquier domicilio, ya no digamos cuando se trata de una visita a un paciente que está en situación de final de vida. Con el paciente sedado, y su familia alrededor. Casi parece que sobras, pero en realidad gracias al trabajo realizado y la terapia aplicada para aliviar el sufrimiento durante el proceso, tanto paciente como familia lo sobrellevan mucho mejor. El agradecimiento en estas situaciones es inmenso por parte de los familiares, no pueden parar de dar las gracias siempre que acudes. Y cuando finalmente el paciente fallece, a pesar de la tristeza, el agradecimiento es doble.

En términos más biomédicos, el rotatorio también me está aportando bastante conocimiento nuevo, sobre todo respecto a la sedación paliativa y la vía subcutánea, que me ha maravillado. No tenía ni idea de la cantidad de fármacos que se pueden administrar por esa vía, entre antibióticos, fluidos… prácticamente de todo. Claro que los hay que no se pueden dar por esa vía, pero casi siempre hay opciones para cualquier cuestión médica a tratar. Tan sencillo como poner una palomilla y no pasarse de volumen/24 horas para que no se haga edema o colecciones de líquido bajo la piel. Súper cómodo, súper fácil, y súper útil. Qué lástima que no lo haya conocido antes. La verdad, no entiendo cómo no se usa más, ya que solo la he visto usar en la UHD.

En fin, como podéis ver, entre rotatorios chulos y útiles y hacer guardias más variopintas (pediatría, traumatología…) en este tercer año de residencia, estoy disfrutando muchísimo, a pesar de todo lo que el 2020 nos ha preparado. Son tiempos difíciles pero no podemos dejar que nos impidan aprender y disfrutar las pequeñas cosas.

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