Telederma

¡Hola a todos!

De nuevo por aquí, y este mes reanudando ya por fin mis rotaciones normales del Plan Formativo de la Residencia. El del mes pasado era un rotatorio a recuperar y de hecho hacia el final de R3 tendré que recuperar otorrinolaringología, pero mientras tanto vuelvo a mi organigrama normal.

En la entrada anterior os hablé de la Hospitalización a Domicilio, donde el lugar de trabajo era la casa del paciente. Este mes, que estoy en Dermatología, vuelvo a las consultas pero de forma diferente, combinando la asistencia presencial con las consultas telefónicas y el llamado “telederma”, que si bien ya funciona en otros hospitales, en el mío se está implantando ahora. Y la verdad es que está genial.

Esta función consiste en lo siguiente: cuando el paciente acude a consultas de su Médico de Familia para ver alguna lesión cutánea (cualquier peca, lunar o erupción cutánea) y existen dudas sobre su benignidad o malignidad (dicho de otra forma: si es un cáncer de piel), su médico puede hacer una foto para enviarla al dermatólogo y que éste valore si es preocupante o no. Así, llamará al paciente para tranquilizarlo, dar instrucciones y cerrar el episodio o darle cita si es preciso algún tratamiento, quitar la lesión, quemarla o hacer cualquier otra cuestión adicional.

Imagen de un melanoma.

Es un sistema que está bastante bien, porque agiliza todos los procesos. Se reduce el tiempo para valorar lesiones sospechosas de ser malignas y en caso de que sean benignas el paciente recibe dicha información también más rápido, se ahorra preocupaciones y paseos a su Centro de Especialidades u Hospital.

Una de las dudas que me he planteado durante el rotatorio ha sido precisamente acerca de cómo elegir dermatoscopio. El dermatoscopio es ese aparatito que se usa como si de una lupa se tratase (y en parte lo es) para ver cualquier erupción o lesión que salga en la piel. Es muy importante manejarse bien con él, porque muchas lesiones cutáneas pueden ser dudosas y si las miramos con un dermatoscopio decente, podemos observar con buen detalle pequeñas características que a simple vista no se ven, pero que ayudan a inclinar la balanza hacia un diagnóstico u otro. En otras ocasiones no queda otra que biopsiar, pero son las que menos. La parte negativa de todo esto es que en el centro donde trabajes normalmente no van a tener uno, así que lo habitual es tener que comprarlo uno/a mismo/a. Son bastante caros, los hay hasta de 800 y 900 euros… hay que saber qué se compra porque es un producto costoso.

Dicho lo cual, ¿queréis una entrada sobre cómo escoger dermatoscopio? Contestadme por comentarios, y la prepararé para que podáis resolver todas vuestras dudas.

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