El tabú perpetuo

¡Hola a todos!

La semana pasada, el jueves 10 en concreto, se celebró el Día Mundial para la Prevención del Suicidio, y estuvimos hablando acerca de ello en mi Instagram, como ya hemos hecho en otras ocasiones. Me hicisteis preguntas y reflexiones muy interesantes, y la verdad es que estuvo bastante bien poder hablar de este tema que, desgraciadamente, sigue siendo un tabú.

En España se producen 10 suicidios cada día. Parecen pocos para un país tan grande pero, sumad y pensad cuántas personas habrán fallecido a lo largo de una semana. De un mes. De un año. Y todas las familias destrozadas que quedan por detrás. Es una causa de muerte evitable, y contribuir a que no se produzca pasa por hablar abiertamente de ello. Eso es lo que hicimos en stories.

Una de las cosas que me preguntábais era “qué hacer cuando conoces a alguien que tiene ideas suicidas“. En estos casos, lo más importante es no invalidar sus sentimientos, escuchar. Ofrecer un espacio seguro donde expresarse. La persona que tiene estas ideas muy probablemente se encuentra en depresión, y con una situación y un nivel de desesperación suficiente como para considerar acabar con su vida porque no ve otra solución viable para acabar con su sufrimiento vital. Nosotros, que nos encontramos bien, sabemos desde fuera que hay soluciones, pero estas personas viven en un sufrimiento tan intenso que no creen que haya otra opción. Me permito aquí añadir un detalle importante para ti, lector: si conoces a alguien que se encuentra en esta situación, le intentas ayudar como buenamente saber pero aún así acaba cometiendo suicidio… NO es tu culpa, la decisión nunca estuvo en tu mano.

Os dejo por aquí el Teléfono de la Esperanza en España: 717 003 717. Si te encuentras en una situación que no sabes cómo solucionar, si piensas en la muerte, en quitarte la vida… O si conoces a alguien en esta situación y no sabes cómo ayudar, llama.

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Otra pregunta que me hicisteis fue “¿Cómo diferenciar el que realmente quiere suicidarse del que no?” es una tarea difícil que requiere formación y experiencia. Los métodos que usan aquellos que realmente quieren acabar con su vida tienden a ser más letales (es más letal tirarse de un décimo piso por la ventana que tomarse 10 comprimidos de diazepam, por ejemplo). Otro elemento que caracteriza al que realmente quiere quitarse la vida de aquél que no lo desea es la previsión de rescate. Normalmente, quien de verdad quiere suicidarse no deja previstos mecanismos para que le puedan encontrar a tiempo, para que le puedan “salvar”, al contrario de quien realmente simula el intento de suicidio con intención de movilizar al medio, que lo hará preparando previamente el terreno para asegurarse de que le encuentran, le rescatan y finalmente sigue con vida. Pero como digo, para distinguir estas cosas hay que tener formación y experiencia. Esto que os comento es únicamente a título informativo. NO intentéis por vuestros medios determinar si alguien tiene intenciones suicidas reales. Dejad esa tarea a los profesionales.

Hubo una tercera pregunta que me comentásteis y que no me esperaba, que fue “¿Un corte vertical en las muñecas se puede curar?”. Por lo visto, existe un bulo por ahí (que yo no conocía personalmente) que dice que si una persona se “corta las venas” en sentido vertical no se puede curar. Aquí hay que distinguir dos cosas: una es la velocidad con la que la persona pierde sangre, y otra la curación de la herida como tal. Un corte en la muñeca en sentido horizontal (en el sentido en que se ponen las pulseras) es un corte que muy raramente puede conseguir que la persona pierda sangre suficiente como para morir. Como poder, todo se puede, pero se requerirían muchas más horas que realizando ese mismo corte en sentido vertical (desde la muñeca, subiendo hacia el codo por la cara interna del brazo). Ambas heridas se pueden curar pero en el caso del corte vertical el riesgo de desangrarse es mayor y hay que actuar muy rápido.

No quisiera acabar esta entrada sin dejar por aquí dos reflexiones. En primer lugar, esta es de cosecha propia, hablar del suicidio no incita a suicidarse. Es importante hablar de esto, tanto a menores como a mayores de edad, ya que toda información que tengamos nos dará mayor autonomía, control, y nos ayudará a estar serenos y saber cómo actuar de ser necesario. En segundo lugar, otra reflexión que hizo alguien en mi instagram, y con la cual no puedo estar más de acuerdo: “debería darse la misma importancia a la salud física que a la mental”. Sí, el binomio cuerpo-mente como dos cosas separadas es obsoleto. Y añado un pequeño detalle que me parece importante. A una persona que tiene depresión no le sirve que le digan “pues no estés triste”, al igual que al que tiene ansiedad no le sirve que le digan “relájate”. Incrementa su sensación de culpa y favorece que no verbalicen sus problemas, hace que se sientan más solos con su problema y no soliciten ayuda por el qué dirán o por no molestar. Así que, si quieréis ayudar, lo mejor y lo más efectivo siempre es…

Escuchar.

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