A hierro lento

¡Hola a todos!

En estas últimas semanas, y sobre todo en la última entrada de este blog, hemos estado hablando sobre alimentación, y ha quedado patente que la formación en estos aspectos suele ser más bien escasa. No solo entre la población general, sino a veces también entre sanitarios no nutricionistas. Es un tema del que todos deberíamos saber más, ya que tiene un impacto importantísimo en nuestro día a día y nuestra salud.

Uno de los problemas que más nos encontramos en las consultas los Médicos de Familia son los déficits alimentarios. Falta de hierro, de vitamina B12, de vitamina D… y hoy vengo a hablar del primero de ellos.

Photo by paul wence on Pexels.com

El hierro es un compuesto muy importante para la vida, porque permite la correcta formación y función de los glóbulos rojos, esas celulillas que van por la sangre y que contribuyen a que se reparta bien el oxígeno en el cuerpo. Tiene funciones defensivas, entre otras, y es vital para una correcta salud. Cuando una persona tiene una carencia de hierro, desarrolla lo que llamamos “anemia ferropénica”. Independientemente de la causa que provoque dicha anemia, la persona que la sufre suele sentirse cansada, puede tener más caída del pelo, peor calidad de uñas y piel, menor rendimiento cognitivo…

Lo más importante cuando sospechemos una carencia de hierro es ponerle remedio adecuadamente, tratándolo con los suplementos de hierro que los médicos recetaremos al paciente en nuestras consultas, y tomándolos adecuadamente. No obstante, también es muy importante conocer qué alimentos nos proporcionan hierro, para evitar futuros problemas similares en el futuro:

  • Carnes rojas, de diversas índoles.
  • Legumbres, como las lentejas.
  • Algunas verduras, como las espinacas.
  • Frutos secos, como los pistachos, los anacardos y las nueces.
  • Cereales integrales.

Como veis, no solo tenemos fuentes de hierro de origen animal, también las hay de origen vegetal, muy variadas. Pero hemos de saber que el hierro de las verduras y demás vegetales se absorbe peor por la forma en que éste se almacena en ellas. Por eso, una dieta variada favorecerá un aporte de hierro de varios orígenes y evitará la carencia del mismo.

Photo by Karolina Grabowska on Pexels.com

Tanto en el caso del hierro de origen vegetal como en el caso de los suplementos de hierro que los médicos podemos recetar, se recomienda la toma con algún tipo de compuesto cítrico (alguna fruta tipo naranja, mandarina… un chorrillo de vinagre o unas gotas de limón si se trata de algún plato de comida…). El ácido favorece que se absorba en el intestino y ayudará a recuperar mejor el déficit de hierro.

Antes de acabar la entrada, me gustaría comentar un pequeño detalle: muchas veces, los suplementos de hierro pueden generar cierto discomfort estomacal, pero hoy en día hay preparados que ya no producen este problema. Por eso, si alguna vez tomáis hierro y notáis que os sienta mal, no dejéis el tratamiento: pedid que os lo cambien por otro tipo de suplemento de hierro, ya que tendréis que tomarlo durante meses para no solo corregir la anemia, sino llenar vuestros depósitos de hierro en el organismo.

Dicho lo cual, espero que la entrada os haya resultado de interés. ¿Tenéis alguna duda más sobre el hierro y la anemia ferropénica? ¡No dudéis en contactarme!

Un comentario en “A hierro lento

  1. Pingback: Vitamina B12 | La Bata de Azahara

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