La guerra de las vacunas

¡Hola a todos!

Hoy vengo con una pequeña reflexión que me gustaría compartir con todos vosotros. Llevamos una semana donde las buenas noticias en relación a las vacunas para el SARS-CoV-2, inminentemente disponibles, hacen ver a una gran parte de la población la salida a una situación devastadora. Se suceden en los medios las notas de prensa de diferentes empresas farmacéuticas que anuncian a los cuatro vientos la eficacia de sus respectivas vacunas, con muy buenas cifras. Está claro que es motivo de alegría, pero tengo la sensación de que la gente está entendiendo mal lo que esto supone.

Photo by Anna Shvets on Pexels.com

Por eso, quiero hacer una pequeña aclaración. Hay que explicar a la población que la eficacia de una vacuna implica que esa tasa de éxito tiene lugar en condiciones ideales. Es decir, el >90% de eficacia que anuncian todas las vacunas se ha obtenido estudiando la vacuna en sí con las medidas actuales: mascarilla y distanciamiento. Por tanto, puede que sin mascarillas y distanciamiento, su eficacia no sea tan alta. Es algo para lo que habría que diseñar nuevos estudios. Estudios donde se administrase la vacuna en poblaciones y condiciones donde estas medidas ya no estén aplicadas. Como os imaginaréis, dejar a la gente sin mascarilla y distanciamiento para estudiar el efecto de la vacuna por sí sola… no es viable desde un punto de vista ético/moral.

¿Qué quiero decir con esto? Que muchas personas, cuando leen u oyen hablar de las vacunas y de la tan alta eficacia que presentan, evocan en su mente el final de la obligatoriedad de las mascarillas, el final del distanciamiento social… todo esto llegará, pero no de forma inmediata. Tendremos que convivir una temporada utilizando a la vez la vacunación y todas esas medidas que ya conocemos desde hace meses. El efecto en la vida real es algo que aún está por ver, y por tanto la retirada de todas las medidas de seguridad no va a ser inmediata, nada más aterricen las vacunas en nuestro medio. Siento ser tan directa, pero realmente creo que es importante explicar esto.

Photo by Gustavo Fring on Pexels.com

Los resultados de los estudios que se van realizando parecen prometedores. Personalmente me alegro de que se puedan desarrollar no sólo una, sino varias vacunas diferentes, ya que el tiempo será el que nos diga cuál es la mejor opción. Pero al menos, por el momento, tendremos varias armas para tratar de frenar la pandemia sin recurrir a la llamada “inmunidad de rebaño” que implicaría muchos más muertos de los que, por desgracia, ya llevamos. Mientras todas estas vacunas terminan de pasar sus correspondientes ensayos y estudios de seguridad, usemos las medidas que ya tenemos, pues no dejan de ser armas muy poderosas: mascarilla (cambiándola con frecuencia), lavado de manos (con jabón o geles hidroalcohólicos), y distanciamiento social. Quizá esto último es lo que más nos cuesta, pero nuestros seres queridos merecen que pensemos un poco más en ellos y su salud, y un poco menos en nosotros y nuestras “necesidades” egoístas. Hoy por ti, mañana por mí.

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