Mi experiencia con la vacuna COVID-19

¡Hola a todos!

Hoy estoy contenta, porque es un día muy importante: hemos iniciado las vacunaciones a personal sanitario y no sanitario trabajando en mi Centro de Salud. Sí, un sábado. Es algo urgente y cuanto antes se haga, mejor.

Normalmente no haría este tipo de contenido, pero las vacunas para el coronavirus no gozan de una muy buena reputación entre la población general, y eso que son más seguras, de entrada, que otras tantas que se llevan años administrando. Así pues, voy a comentaros mi experiencia con la vacuna por aquí y en redes sociales. Hoy, primera dosis. Dentro de 21 días, la segunda y última.

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En cada Centro de Salud hay mínimas variaciones organizativas, pero en mi caso, la organización ha sido la siguiente: primero, había que saber cuántas dosis exactas se iban a necesitar. Esto se debe a que las vacunas se guardan en el ultracongelador del hospital, y hay que pedir las dosis justas para no desperdiciar ninguna. Por ese motivo, nos pasaron un listado donde nos debíamos incluir los que queríamos vacunarnos, con DNI, firma, expresando que deseas vacunarte. Nada formal, simplemente para saber cuántas vacunas pedirle al hospital. Una vez todo el mundo hubo dejado por escrito si quería o no vacunarse, se procedió a pedir al hospital el número de dosis que íbamos a necesitar para esta primera tanda. Cabe decir que la vacuna en mi centro ha tenido una amplísima aceptación: de hecho, no tengo conocimiento de nadie que haya dicho que no se la quiere poner. Ni entre médicos de familia, ni entre los pediatras, enfermeros, administrativos, auxiliares… nadie, hasta donde yo sé.

Una vez el Centro de Salud tuvo en su poder las vacunas, las conservó en nevera (porque llegan en estado sólido y hay que conseguir que estén en estado líquido, pero frías, para poder administrarlas). Así, luego el equipo de Enfermería, se encargaría de reconstituirlas y pinchárnoslas a todos los que las solicitamos.

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Con todo lo anterior resuelto, iniciamos hoy la vacunación. De 12 a 12 y media se vacunaba Enfermería, para luego estar disponible para la vacunación del resto de personal, por turnos. Básicamente, la organización ha sido la siguiente: llegabas, dabas tu nombre y DNI para que supieran que ya estabas esperando la vacuna, y para que se pudiera registrar en la historia clínica el lote de vacuna y el tipo de la misma. Esto es un procedimiento que se realiza con todas las vacunas que un individuo se pone a lo largo de su vida: todas las infantiles, las de la gripe… todas. Así, si hay alguna reacción vacunal o hay algún lote defectuoso, se puede saber qué persona o personas lo llevan y tomar las medidas adecuadas.

Casi inmediatamente, entrabas a la sala habilitada para la vacunación. Dejabas tus enseres personales a un lado (bolso, chaqueta, etc) y te sentabas o tumbabas en la camilla habilitada para vacunarte. O si lo preferías, podías vacunarte de pie. A tu gusto. En un segundo, antes de darte cuenta, ya te habían vacunado. La aguja es pequeña, fina, y no se aprecia dolor con la administración. La verdad es que estoy contentísima con la gente que tenemos en el Centro, son súper hábiles.

Una vez vacunada, me tenía que esperar en la sala quince minutos, como todos, porque hay personas que cuando les vacunan se marean. Así, si te mareas, estás ya en el Centro y solamente tienen que tumbarte al lado y esperar a que se te pase. Mejor eso que marearte en la calle, claro. El lío que se montaría hoy día es tremendo. Me esperé mis quince minutos y me volví a casa. Fin del asunto.

En el momento en que escribo estas líneas hacen casi 5 horas desde que me puse la vacuna. De momento, me duele un poco en el brazo, donde te pinchan, como con cualquier vacuna que te puedan poner, y nada más. De hecho, ¡la vacuna de la hepatitis B me dolió más! Por lo demás, estoy perfecta, esperando que me llegue el momento de ponerme la segunda dosis y tener ese 95% de efectividad que proporciona.

Os iré contando qué tal los siguientes días, o si tengo algún otro efecto adverso, pero de momento tiene pinta de que no. Así que lectores, os animo a vacunaros. Por vuetra salud, por la de vuestra familia, amigos, allegados. Por la población del planeta.

Cuando llegue vuestro turno…

Vacunaos.

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