¿Oye, y eso del calcio… cómo va?

¡Hola a todos!

De nuevo esta semana os traigo un tema que me habéis pedido por RRSS, en relación con la entrada anterior, donde mencionaba a unas células de la tiroides y una hormona que producían para regular el metabolismo del calcio.

Photo by Nataliya Vaitkevich on Pexels.com

Pues bien, resulta que, en efecto, el metabolismo del calcio viene regulado por dos tipos de hormonas: la calcitonina, proveniente de las células C del tiroides; y la parathormona (PTH), que se genera en unas pequeñas glándulas que no son de la tiroides, pero que están a su lado, muy pequeñas, en número de cuatro: las glándulas paratiroides. Cuatro bolitas minúsculas que encontramos en esta posición:

Es verdad que la imagen no es de la mejor calidad, pero quería ponerla en grande para que apreciáseis las cuatro bolitas bien, y su posición.

Esas cuatro glándulas y las células C del tiroides se encargan de regular los niveles de calcio en sangre, y en el hueso. De esta forma, el hueso está bien mineralizado, las células tienen suficiente calcio para sus funciones, y los niveles de sangre se mantienen estables en los niveles correctos (8.5 a 10.2 mg/dL). Para que entendamos bien cómo funciona este equilibrio, diremos, de forma muy reducida, que la PTH sería la encargada de aumentar los niveles de calcio en sangre (sacándolos del hueso, favoreciendo su absorción en el intestino y disminuyendo su eliminación en el riñón), mientras que la calcitonina haría lo contrario, alcanzando así un equilibrio.

Si surge algún problema en la secreción de estas hormonas o en su funcionalidad (no me sirve de nada producir hormona si no funciona), entonces encontramos patología del metabolismo fosfo-cálcico.

Aquí estoy obligada a mencionar una sustancia extra, que también funciona como hormona a la hora de regular el metabolismo del calcio: la controvertida vitamina D. Es una vitamina liposoluble (es grasa, con lo que se diluye en grasa), que podemos obtener por la dieta y con exposición solar suficiente (al menos 15 min de exposición diaria). Para que la vitamina D funcione como hormona, ha de sufrir dos transformaciones, pasando en primer lugar por el hígado y luego por el riñón. Una vez completados los dos procedimientos, será capaz de aumentar los niveles en sangre de calcio (y también de fósforo) ya que incrementará la absorción del calcio desde el intestino y limitará la eliminación renal.

Photo by Sebastian Voortman on Pexels.com

Teniendo estas tres hormonas claras, podemos encontrarnos dos problemas fundamentales con los niveles de calcio en sangre: por exceso (hipercalcemia) o por defecto (hipocalcemia).

Hipercalcemia

Se puede producir por hiperparatiroidismo primario, hipertiroidismo, insuficiencia suprarrenal, feocromocitoma y vipoma. En muchas ocasiones es un hallazgo casual en la analítica, pero en otras ocasiones puede aparecer en forma aguda con un cuadro grave de arritmia, insuficiencia renal e incluso coma. Se tratará con rehidratación (imprescindible para forzar elilminación renal) junto con furosemida, bifosfonatos para ir fijando el exceso de calcio en sangre al hueso, y en caso de tumores que lo causen, corticoides (aunque nunca como tratamiento único sino añadido al resto de cosas, porque tardan 3-5 días en hacer efecto).

Todo lo relativo al hiperparatiroidismo primario, de forma más específica, se lo dejamos a los endocrinos… pero si os apetece, hacédmelo saber y haré una entrada específica de ese tema 😉

Hipocalcemia

Se puede deber a diferentes causas: hipomagnesemia, síndrome de DiGeorge (personas que no tienen glándulas paratiroides ni timo), malabsorción intestinal (diferentes enfermedades entrarían aquí), algunos fármacos (antiepilépticos, foscarnet), hiperfosfatemia aguda, pancreatitis aguda, metástasis… En cualquier caso, las manifestaciones típicas son muy claras, algunas de ellas con nombre propio incluso:

Signo de Chvostek

Signo de Trousseau

También pueden aparecer reflejos más vivos, y en casos graves, convulsiones. Para tratarlo, si se trata de un caso agudo, habrá que reponer con gluconato cálcico vía intravenosa, mientras que si es algo más crónico el tratamiento será oral, con suplementación de calcio y vitamina D.

De nuevo en este caso, hay enfermedades poco frecuentes muy específicas de los endocrinos, pero lo dicho: si queréis que os hable de ellas, hacédmelo saber en comentarios en este post o en mis redes sociales 😉

Sin más, espero que os haya gustado esta entrada, resumidita para que sea apta para cualquier persona que quieras informarse al respecto, sin necesidad de formación médica previa. Os dejo, como siempre haré en este tipo de entradas, la bibliografía que he utilizado (de nuevo, páginas preparadas para que cualquiera las pueda entender):

Bibliografía

Fuente 1

Fuente 2

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