Ovario poliquístico… con o sin síndrome

¡Hola a todos!

Hoy traigo una entrada de un tema que creo que a muchas nos interesa, y que de hecho me habéis pedido, porque hay cierta confusión con los dos términos del título, y creo que hay que aclararlo.

Entre el público femenino, hay dos problemas relativamente frecuentes: uno son los ovarios poliquísticos, y el otro es el síndrome de ovarios poliquísticos. En realidad los nombres de ambas son bastante desafortunados, pues no tienen nada que ver con tener quistes. Ahora, vamos a la explicación:

Ovarios poliquísticos (OP)

Cuando hablamos de una persona con ovarios poliquísticos, no hablamos de unos ovarios con muchos quistes. De hecho, no tienen ningún quiste, y si tienen alguno, lo pueden tener como el resto de la población. Este término hace referencia a la colocación de los folículos en el ovario, que en las personas con ovarios poliquísticos se colocan de forma diferente:

Como podéis ver, en un ovario normal los folículos (donde se generan los óvulos) se disponen en las paredes, como si estuvieran “en fila”. En las personas con OP, se distribuyen por todo el espesor del ovario, sin un orden claro.

Como podéis comprobar, efectivamente no hay formación de quistes, solamente disposición anormal de los folículos. Esto trae, como es lógico, unas consecuencias: mientras que hay gente que es asintomática y no sabe que tienen OP, hay otras personas que tienen menstruaciones irregulares, más dolorosas, ovulaciones también dolorosas (lo normal es no enterarte de que ovulas…). La persona con OP no tienen alteraciones endocrinas, no tienen alteraciones hormonales. La clínica se limita a lo que acabo de describir. En caso de síntomas, se pueden controlar con tratamiento hormonal (anticonceptivas) para regular esas menstruaciones y hacerlas, por tanto, menos dolorosas. Ahora bien, esto no corrige la disposición de los folículos, solo trata los síntomas. Para regular esa disposición de los folículos no disponemos a día de hoy de nada más que dejar pasar los años, que se vayan agotando las reservas de folículos (y por tanto los óvulos) y de ese modo, de forma natural, se irían reduciendo los síntomas al caer el número de folículos que el ovario contiene.

Síndrome de Ovarios Poliquísticos (SOP)

El síndrome de ovarios poliquísticos es otra cosa diferente. En este caso se trata de pacientes en las cuales o bien los ovarios o bien las glándulas suprarrenales están produciendo más hormonas masculinas de las que deberían. Porque sí, las mujeres también tenemos hormonas masculinas, y los hombres tienen hormonas femeninas. Solo que se producen en pequeña cantidad.

En las mujeres con mayor producción de hormonas masculinas (fundamentalmente testosterona) veremos diferentes síntomas:

Ciclos irregulares: la liberación de hormonas masculinas influye en la correcta regulación del ciclo menstrual.

Infertilidad: a estas mujeres les resulta más difícil concebir, puesto que las hormonas masculinas “extra” que liberan hacen que tengan ciclos anovulatorios, donde no se libera un óvulo.

Vello corporal en zonas típicamente masculinas: por las acciones de las hormonas masculinas extra en zonas como folículos pilosos, que tienen receptores para estas hormonas y responden generando más vello, más oscuro y más fuerte.

Caída del cabello: alopecia de patrón masculino (caída del cabello con la misma forma que en los hombres: sienes, coronilla…)

Mayor riesgo de enfermedad cardiovascular, diabetes (por mayor resistencia a los efectos de la insulina).

Photo by Deon Black on Pexels.com

En el caso de las mujeres con SOP, hay que individualizar cada caso: realizar los pertinentes controles analíticos y físicos y determinar qué síntomas están predominando, así como cuáles son más incapacitantes o generan más ansiedad a la paciente. Habrá que controlar los factores de riesgo cardiovascular por medio de una correcta planificación de la alimentación y el ejercicio físico que la paciente necesita: una dieta realista, flexible, saludable, que genere adherencia. Además, será adecuado implementar un programa de ejercicio físico con actividades que le gusten a la paciente y que se adapten a su capacidad física de forma dinámica en el tiempo. Y por supuesto, habrá casos donde sea necesario implementar algún tratamiento farmacológico, siendo uno de los más frecuentes la metformina, para vencer la resistencia insulínica.

Aquí, aprovecho para realizar un pequeño disclaimer: hay que saber que ambas entidades no son excluyentes ni van necesariamente unidas. Esto es, podemos tener personas con OP sin SOP, personas con SOP sin OP, y personas en las que coexistan ambas entidades. Por eso es vital la entrevista clínica y la exploración física para saber exactamente en qué situación está la paciente y poder ofrecer el tratamiento más completo posible.

Bibliografía:

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